Leo Cerda

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Diario de Navegación Yaku Mama: La Flotilla nació de un sueño.

Diario de Navegación Yaku Mama: La Flotilla nació de un sueño Por: Leo Cerda En esta entrada del Diario de Navegación Yaku Mama, quiero compartir el sueño que dio origen a todo. Nuestra lucha es por la justicia racial, social y climática. La Amazonia esta en un punto de inflexión es ahora o nunca . Necesitamos  amplificar nuestras voces y merecemos un puesto en los espacios de toma de decisión y demandar que el financiamiento climático llegue directa y efectivamente a nuestras comunidades.  No basta con reconocer nuestro papel; es indispensable garantizar recursos que fortalezcan nuestra autonomía, nuestros proyectos y nuestro derecho a vivir y defender nuestras tierras. Si no apoyamos de manera real y continua a quienes protegemos los bosques, corremos el riesgo de perderlos para siempre—y sin bosques no habrá futuro posible para la humanidad. Que este llamado resuene fuerte: el mundo necesita escuchar, aprender y colaborar con los pueblos indígenas para lograr soluciones verdaderas y duraderas. La Flotilla Amazónica Yaku Mama lleva consigo un mensaje compartido: no estamos solos, y las comunidades indígenas ofrecemos soluciones climáticas poderosas basadas en nuestras experiencias vividas. En nuestra ruta  por los ríos de la Amazonía llevamos  una invitación a la vida, la esperanza y el reencuentro, desafiando el legado de violencia, explotación y colonización. Esta travesía no es de conquista y exterminio sino de unidad, reencuentros y soluciones desde el territorio -un testimonio vivo de la fuerza y la resiliencia de la Amazonia y sus pueblos.

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Comunicado de Prensa: La Flotilla Amazónica Yaku Mama inicia una travesía histórica hacia la COP30

Comunicado de Prensa: La Flotilla Amazónica Yaku Mama inicia una travesía histórica hacia la COP30 QUITO, ECUADOR – 16 de octubre de 2025. La «Flotilla Amazónica Yaku Mama« inicia un viaje simbólico desde la ciudad del Coca en Ecuador para exigir un nuevo paradigma: poner a la Amazonía en el corazón de la lucha por la justicia climática y promover el fin del uso y la explotación de combustibles fósiles.  Uniendo a los Andes con la Amazonía, una coalición de 60 organizaciones indígenas y territoriales, junto a aliados de todo el mundo, navegará 3,000 kilómetros rumbo a la COP30, que se realizará en Belém, Brasil, a inicios de noviembre próximo. Este viaje no es solo un acto de protesta, sino una exigencia contundente: la justicia climática debe ser una realidad, y la extracción de combustibles fósiles en la Amazonía debe terminar ya.  Los participantes de la flotilla se reunieron previamente en Quito como punto de partida, esta elección no fue meramente simbólica, sino que buscó confrontar la historia: fue desde esta ciudad, en 1541, que partió la expedición de Francisco de Orellana que culminó con el ‘descubrimiento’ del Río Amazonas. Hoy, la «Flotilla Amazónica Yaku Mama” invierte simbólicamente esa ruta de conquista en una de conexión, honrando la resistencia de los Pueblos Indígenas y el primer levantamiento continental de 1992, con el objetivo de que el mundo, finalmente  escuche las voces de los territorios. “Este viaje es un acto de resistencia y empoderamiento que vincula la crisis climática con sus raíces coloniales y extractivistas, posicionando a los pueblos que menos han contribuido a ella como los más afectados. Es un llamado urgente a la COP30 para que reconozca que la verdadera justicia climática nace en la tierra, fluye con sus ríos y se sostiene en quienes la cuidan”, sostuvo Lucía Ixchú, indígena Maya K’iche de Guatemala y vocera de la flotilla. Para iniciar la travesía, la tripulación de la flotilla junto a organizaciones aliadas, realizarán un funeral simbólico para despedir la era de los combustibles fósiles que ha devastado la Amazonía. Esta acción colectiva denuncia las falsas soluciones que, en nombre de la transición energética, siguen imponiendo proyectos extractivos y nuevas zonas de sacrificio sobre territorios indígenas. Frente a ello, los pueblos amazónicos reivindican su derecho a decidir sobre sus territorios y a liderar el camino hacia una transición justa y viva sin crear nuevas zonas de sacrificio a través de la minería, los derrames de petróleo y los monocultivos.  La Flotilla Amazónica Yaku Mama exige una transición energética verdaderamente justa y vinculante. Los Pueblos Indígenas instan a gobiernos y empresas que cualquier proyecto de energía limpia respete el Consentimiento Libre, Previo e Informado y ponga fin a los desarrollos de combustibles fósiles que ponen en riesgo sus territorios y modos de vida.  Al mismo tiempo, llaman al reconocimiento y protección de zonas intangibles para Pueblos Indígenas en Aislamiento y Contacto Inicial (PIACI), cuya existencia y bienestar dependen de territorios libres de explotación. Proteger estos bosques no solo garantiza la supervivencia de estos pueblos, sino que también preserva la biodiversidad, mantiene el equilibrio climático global y asegura la calidad de vida de todos los habitantes del planeta. La travesía se inicia en un momento crítico para la Amazonía. Según un informe presentado por el Programa Monitoring of the Andes Amazon (MAAP) el año pasado, 2024 marcó un récord devastador con la pérdida de 4.5 millones de hectáreas de bosque primario por deforestación e incendios. Esta destrucción es impulsada por el avance del extractivismo; el mismo estudio revela que la deforestación por minería de oro ha aumentado más del 50% desde 2018, y que un 36% de esta ocurre dentro de áreas protegidas y territorios indígenas. El Río que Fluye: de la Historia a la Esperanza “Estamos hoy en Ecuador por una razón muy específica. Hace siglos, desde Quito partieron las misiones que se arrogaron el ‘descubrimiento’ del Gran Río de las Amazonas, llevando la conquista a nuestros territorios”, afirmó Leo Cerda, indígena kichwa de Napo (Ecuador).  “Nosotros también llegamos a Quito, ese punto de partida histórico, para resignificar la ruta. Y este 16 de octubre, desde Francisco de Orellana —la ciudad del Coca—, emprenderemos una nueva travesía que honra la memoria de lucha y resistencia de los Pueblos Indígenas Amazónicos. También dedicamos este viaje a la memoria del 12 de octubre como símbolo de la resiliencia de los Pueblos de América. Partimos no para conquistar, sino para conectar; para que el mundo, finalmente, escuche las voces del territorio”, añadió. La flotilla está compuesta por una delegación de cincuenta personas,  representantes  de pueblos indígenas y organizaciones de la sociedad civil de la Amazonia,  Mesoamérica, República del Congo  Indonesia y recorrerá el río Amazonas para denunciar las «cicatrices del extractivismo» —como la minería ilegal y la deforestación— y, al mismo tiempo, visibilizar la fuerza de las alternativas que ya están vivas en sus comunidades, como los emprendimientos productivos, los monitoreos territoriales y la ciencia ancestral. La era de los combustibles fósiles en la Amazonía debe llegar a su fin Los combustibles fósiles no solo atentan contra el medio ambiente; son un motor de violencia social.  En el mundo, especialmente en la Amazonía, la defensa del territorio se ha convertido en una sentencia de muerte. De acuerdo al último reporte de Global Witness, publicado en 2024, solo entre 2012 y 2024, al menos 2,253 personas defensoras han sido asesinadas o han desaparecido, de los cuales el 40% fueron indígenas.  La violencia contra la Amazonía se manifiesta en la expansión silenciosa de la industria del petróleo y el gas fósil. Entre 2012 y 2020, el número de campos de explotación aumentó un 13 %, y hoy la extracción está presente en ocho de los nueve países amazónicos. Según InfoAmazonia y Arayara, la exploración petrolera se superpone a 441 territorios ancestrales y 61 áreas naturales protegidas, devorando la selva y amenazando directamente la vida y la autodeterminación de los pueblos indígenas. En toda la Panamazonía existen 933 bloques de petróleo y gas, de los

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Zarpa la Flotilla Amazónica: 3.000 kilómetros por el Amazonas para llevar la voz de sus pueblos a la COP30

Zarpa la Flotilla Amazónica: 3.000 kilómetros por el Amazonas para llevar la voz de sus pueblos a la COP30 Representantes de comunidades indígenas partieron desde los Andes en Ecuador en la Flotilla Amazónica con el propósito de que la primera cumbre del clima que se celebra en la Amazonia tenga en cuenta sus demandas, como el fin a los combustibles fósiles La mirada de una mujer cargando una anaconda viva en sus manos se imponía la mañana del jueves, 16 de octubre, en el puerto de la ciudad Francisco de Orellana, más conocida como El Coca, en la Amazonia ecuatoriana. El cartel, que tenía esta imagen, colgaba de una embarcación de dos pisos, parqueada a la espera de sus pasajeros. A un lado, las letras negras en fondo naranja resaltaban no solo por su color, sino por lo que anunciaban: “Yaku Mamá, flotilla amazónica: de los Andes a la Amazonia. Rumbo a Belém a la COP30”. La presencia de este barco en el puerto ecuatoriano marcaba el inicio de la travesía de más de 50 representantes indígenas y de organizaciones de toda la cuenca amazónica. Durante casi un mes, la flotilla viajará a través del río Amazonas y sus afluentes, hasta llegar a Brasil, para participar en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), que se llevará a cabo del 10 al 21 de noviembre. Este grupo recorrerá alrededor de 3.000 kilómetros, a través de cuatro países, en distintas embarcaciones, para llevar las voces amazónicas a las negociaciones más importantes para el futuro del planeta. “La flotilla es un espacio para compartir experiencias y reflexionar sobre temáticas que son discutidas en las COP y que históricamente se han abordado sin la participación de los pueblos indígenas”, explica Alexis Grefa, uno de los representantes de las juventudes ecuatorianas del pueblo Kichwa de Santa Clara, y parte del equipo organizador de la flotilla amazónica. A sus 29 años, Grefa conoce de cerca cómo se llevan a cabo estas negociaciones, ya que ha participado en las COP previas de cambio climático y biodiversidad. En esta ocasión, al ser la primera vez que este evento se realiza en una ciudad amazónica, espera que las demandas de los pueblos indígenas, como el financiamiento directo, la transición energética justa, la eliminación de los combustibles fósiles y el respeto a la consulta previa sean tomadas en cuenta. Un sueño que se hizo realidadEsa mañana del jueves, la embarcación se fue llenando de distintos acentos, lenguas y música. Unos se tomaban fotos, otros recorrían los espacios y algunos se sentaban a observar el paisaje. El último piso se convirtió en el sitio preferido de todos los asistentes por la vista del río Napo. A los pocos minutos de navegación, los representantes de diferentes pueblos y nacionalidades indígenas de la Amazonia ecuatoriana dieron un mensaje de aliento y recordaron la misión del viaje. “Que todos se enteren que en las comunidades estamos sufriendo de un monstruo gigante que nos está atacando”, decía Elsa Cerda, representante de la guardia indígena de mujeres Yuturi Warmi, en referencia a la minería y a la extracción de petróleo. Después de un recorrido simbólico durante alrededor de tres horas, la embarcación volvió al puerto de El Coca. Para acudir a su primera parada, Nueva Rocafuerte, en la frontera con Perú, era necesario tomar las lanchas rápidas a motor, conocidas como deslizadores, para acortar el tiempo de viaje. A través de sus lentes, Grefa observaba el cartel desde el puerto, antes de partir. “Es un sueño colectivo”, reflexionaba, mientras se acomodaba una camiseta en la que también tenía pintada una serpiente. Esta imagen de la anaconda o cobra, considerada la dueña o ama del río, ya había aparecido en los sueños de las personas, de diferentes puntos de la Amazonia, que ayudaron a organizar la flotilla. Por eso, cuando la idea se concretó, decidieron nombrarla Yaku Mama (madre agua) y usar esta serpiente, que se transforma en mujer, como su logo. La propuesta de recorrer estos ríos empezó a tomar forma cuando se anunció que Belém sería la sede de estas negociaciones. A partir de ese momento, se fueron sumando diversas organizaciones para trazar la ruta y definir las actividades. En cada parada, se realizarán actividades para abordar los temas que son relevantes para esos territorios. En Ecuador, por ejemplo, previo a la partida de la flotilla desde la Amazonia, se organizó una visita al glaciar Cayambe, en la sierra, para mostrar la conexión que existe entre las montañas, los páramos y la selva. También visitaron la capital del país como un acto simbólico. “Hace siglos, partieron desde Quito las misiones que se atribuyeron el descubrimiento del gran río de las Amazonas, llevando la conquista a nuestros territorios”, dice Leo Cerda, representante Kichwa de Napo. Previo a llegar a El Coca, también hubo un recorrido por el río Jatunyaku. Para Noveni Usun, del grupo indígena Dayak Bahau de Indonesia, la visita a las comunidades que se encuentran en las riberas de este río afectado por la minería ilegal en la provincia del Napo, fue una de las experiencias más impactantes. “Eso también pasa en mi región y ver cómo luchan acá es muy inspirador”, dice la joven de 28 años, que viajó durante tres días en avión desde su país hasta Ecuador, para ser parte de la flotilla. Ella es una de las integrantes de este grupo, junto con otros representantes de Guatemala, Panamá e Inglaterra, que no son parte de la cuenca amazónica, pero que llegaron a intercambiar experiencias sobre las diversas amenazas que afectan a los bosques alrededor del mundo. Un camino para enterrar los combustibles fósilesYa en El Coca, el día previo a la salida de la flotilla, se realizó un funeral simbólico de los combustibles fósiles. Grefa y otros integrantes del grupo llevaron una tumba negra de cartón, con letreros a sus costados que decían “R.I.P Petróleo”, por las calles de la ciudad. Detrás de ellos, el resto de los integrantes marcharon con carteles de Yaku Mama

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